Después de que este verano el gobierno estadounidense creara la zona marina protegida más extensa del mundo, Papahanaumokuakea (Hawai), en los últimos días del pasado mes de octubre se ha dado un paso más a la hora de preservar el planeta. La noticia histórica es la aprobación de la nueva mayor reserva marina en la Antártida. Se trata de más de millón y medio de kilómetros cuadrados en el mar de Ross.

Este proyecto -impulsado por Estados Unidos y Nueva Zelanda- ha sido aprobado por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, sus siglas en inglés) compuesta por un total de 24 países y la Unión Europea. El gran acuerdo entrará en vigor el mes de diciembre de 2017.

Hay que resaltar que el mar de Ross es uno de los últimos ecosistemas marinos intactos en el mundo. Allí habitan un tercio de los pingüinos Adélie de la Tierra, un cuarto de la población de los pingüinos emperador, además de petreles antárticos, focas Wedell, merluzas negras o una especie única de orca.

Y es que el océano Antártico alberga más de 10.000 especies únicas. Entre ellas destacan como ya hemos apuntado la mayoría de la comunidad mundial de pingüinos, ballenas, aves marinas, el calamar gigante o el bacalao austral. Precisamente, este bacalao se ha convertido en el pescado preferido por las empresas pesqueras que operan en la zona.

Para que nos podamos hacer una idea de la extensión, el área marina protegida equivale a Alemania, Francia y España juntas.

 

No obstante, no se trata de una protección a perpetuidad ya que es prorrogable cada 35 años. Este es un hecho que los expertos denuncian porque consideran que en estos momentos se necesita que las áreas marinas protegidas sean permanentes.

 

La pesca

Así, en más del 70 por ciento del área marina protegida en el mar de Ross estará prohibida toda clase de actividad pesquera, mientras que en el resto se permitirá la captura de investigación de especies como la merluza negra y crustáceos krill, siempre bajo determinados controles.

 

El cambio climático

Desde hace unos años, el cambio climático tiene un severo impacto en la Antártida, una circunstancia que está poniendo en riesgo su valiosa biodiversidad por el paulatino calentamiento de los mares, la acidificación y la pérdida de hielo.

 

Las otras propuestas

Durante esta convención anual -en  Hobart (Australia)- en la que se aprobó la protección del mar de Ross, también se analizaron las propuestas sobre la creación de otras dos áreas marinas protegidas. Concretamente, la coalición de Australia, la Unión Europea y Francia presentó la creación de un área marina protegida en la Antártida oriental, mientras Alemania planteó otra reserva en el mar de Wedell. Estos planes quedan pendientes de negociación y, probablemente se puedan concretar en las próximas reuniones.

 

¿Cómo es el mar de Ross?

El mar de Ross -conocido como “el último océano”- es uno de los últimos ecosistemas marinos ‘vírgenes’ en el mundo y es morada de pingüinos, focas, bacalao antártico, y ballenas.

Su nombre es un homenaje al explorador James Ross y este anuncio de su protección coincide con el 175 aniversario de la fecha en la que fue descubierto.

Las aguas del mar de Ross se encuentran en una bahía profunda entre el Glacial Antártico y la Tierra de Victoria y la Tierra de Marie Byrd, al sur de Nueva Zelanda, cuya extensión supera 900 mil kilómetros cuadrados.

Los expertos coinciden en que se trata de una zona sin contaminación, ni sobrepesca, ni especies invasoras. Además es importante para el resto del planeta por los nutrientes  que genera en sus aguas profundas y que son desplazados por las corrientes a otros lugares.