Bolsas, botellas, latas o bricks son algunos de los restos que nos podemos encontrar flotando cualquier día que decidamos ir a darnos un chapuzón y es que, desde hace años, el mar Mediterráneo está acumulando una preocupante cantidad de desechos. Es más, lo que resulta raro es no haber tenido ningún encuentro indeseado con algún tipo de desperdicio, prueba de que nuestro mar no está atravesando su mejor momento.

Un nuevo estudio, llevado a cabo por científicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) e investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) y la Universidad de Ciencia y Tecnología King Abdullah de Arabia Saudí, muestra que las aguas del Mediterráneo son de las más contaminadas del mundo, con unos altos niveles de desechos plásticos presentes en sus capas superficiales.

Dicha investigación, liderada por el profesor Andrés Cózar del Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEIMAR), sentencia que en las aguas superficiales del Mediterráneo se hallan entre 1000 y 3000 toneladas de restos plásticos, lo cual se traduce en la alarmante cifra de un residuo por cada cuatro metros cuadrados.

Ya hace unos años, la expedición Malaspina publicaba el primer mapa global de residuos plásticos, demostrando que existen cinco grandes zonas de acumulación de este tipo de basuras en el centro de los océanos Pacífico Norte y Sur, Atlántico Norte y Sur e Índico. Estos desperdicios son transportados por las corrientes marinas hacia el centro de los océanos y se van acumulando, creando extensas zonas ocupadas por desechos plásticos flotantes.

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