Las mantarrayas, esos magníficos seres que ondean grácilmente sus aletas cual águilas submarinas, son de las criaturas más impresionantes que nos podemos cruzar en nuestras inmersiones y es que pueden llegar a pesar hasta 1400 kilos y alcanzar los nueve metros de anchura. Estos majestuosos peces planos pertenecen a la especie de los elasmobranquios que, a su vez, son una subclase de los peces de esqueleto cartilaginoso.

Las mantas se dividen en dos grandes familias, la mantarraya o manta gigante (Manta Birostris) y la mantarraya de arrecife o Manta Alfredi, aunque esta clasificación se lleva realizando desde 2009, ya que hasta entonces eran consideradas como parte de la misma especie.

Podemos encontrar mantas en aguas templadas, tropicales y subtropicales de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico, aunque las mantas gigantes suelen estar en alta mar, a profundidades de hasta 120 metros, mientras que las mantas de arrecife se suelen encontrar en aguas superficiales y costeras. Aún así, se han divisado mantas gigantes a lo largo de líneas costeras, en montañas submarinas o arrecifes poco profundos, aunque no es lo más común.

Las mantas de arrecife realizan migraciones locales, dependiendo especialmente de la distribución del plancton, mientras que las mantas gigantes navegan constantemente y realizan recorridos de larga duración. Se tiene constancia de que estas últimas se sumergen, a veces, a profundidades de hasta 1000 metros.

 

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